jueves, 5 de febrero de 2026

 La cultura empresarial refuerza la fidelidad del turismo.

Para garantizar la lealtad y permanencia de los talentos en las compañías turísticas, es esencial que estas generen condiciones laborales adecuadas.Certifique su estabilidad en el trabajo y su conexión a través de la promoción de la cultura de la organización. Esto significa que, al ser contratados, se les entrene primero en los valores que caracterizan a la empresa. El objetivo es fomentar su sentido de pertenencia y compromiso con el trabajo antes de pensar en cambiarse a otra compañía.

En este compromiso, las áreas de Relaciones Públicas y Recursos Humanos desempeñan un rol estratégico fundamental: establecer un entorno laboral apropiado, estimular a través de incentivos, ajustar los salarios y diseñar planes para la promoción.

lunes, 2 de febrero de 2026

 

El ocio no es neutral: es un dispositivo geopolítico

Introducción

El ocio suele presentarse como un espacio neutral, libre y espontáneo, asociado al descanso, al placer y a la autorrealización individual. Sin embargo, esta percepción encubre una realidad estructural más compleja. El ocio no es neutral: es un dispositivo geopolítico. En el contexto del capitalismo global, el turismo —como forma institucionalizada del ocio— se ha convertido en uno de los ejes centrales de la economía mundial, articulando flujos de capital, movilidad humana, producción simbólica y reconfiguración territorial.

Partiendo de sus orígenes comunes en la Revolución Industrial, el ocio moderno emerge como un fenómeno históricamente producido, gestionado y distribuido de manera desigual. Como tesis central del ocio, lejos de ser una práctica inocente, funciona como instrumento de poder, capaz de reproducir jerarquías sociales, reorganizar territorios, consolidar hegemonías culturales y profundizar desigualdades globales.

Marco teórico y fundamentos conceptuales

1. El ocio como forma de poder y distinción social

Thorstein Veblen – La teoría de la clase ociosa (1899)

Veblen introduce una ruptura fundamental al demostrar que el ocio no es simplemente tiempo libre, sino un marcador de estatus. El ocio visible —viajar, vacacionar, consumir experiencias exclusivas— opera como señal de poder económico y dominación simbólica.

Hipótesis: El ocio reproduce jerarquías sociales al diferenciar quién puede descansar, viajar y consumir, y quién sostiene ese sistema mediante trabajo precario.

Ejemplo: El turismo de lujo en enclaves del Caribe o del sudeste asiático contrasta con la precariedad laboral de quienes sostienen la industria, consolidando una división estructural entre consumidores de ocio y productores invisibilizados.

2. Producción del espacio y mercantilización del territorio

Henri Lefebvre – La producción del espacio (1974)

Lefebvre plantea que el espacio no es natural ni neutro, sino socialmente producido por relaciones de poder. En el turismo, los territorios son reconfigurados para responder a lógicas de consumo, desplazando usos tradicionales y resignificando identidades locales.

Tesis operativa: el ocio transforma el territorio en mercancía.

Ejemplo: La conversión de zonas costeras en resorts cerrados en Veron-Punta Cana, Bayahibe, La Altagracia, RD. Lo que implico la privatización parte del litoral y desplazamiento de comunidades y subordinación del espacio a intereses externos.

3. Ocio, control y disciplinamiento

Michel Foucault

Desde el enfoque foucaultiano, el poder no solo se impone a través de la coerción, sino que también mediante el placer, la normalización y el deseo. En ese sentido, el ocio funciona como tecnología de control social, regulando conductas, aspiraciones y subjetividades.

Hipótesis: El ocio canaliza tensiones sociales y produce sujetos funcionales al sistema.

Ejemplo: La industria turística promueve narrativas de felicidad, éxito y bienestar ligadas al consumo, desplazando cuestionamientos estructurales por experiencias efímeras.

4. Industria cultural y dominación simbólica

Theodor Adorno & Max Horkheimer – Dialéctica de la Ilustración

La industria cultural estandariza el entretenimiento y convierte el ocio en consumo pasivo. En el turismo, esto se traduce en experiencias homogéneas, deshistorizadas y despolitizadas.

Tesis: El ocio produce consenso ideológico.

Ejemplo: destinos “todo incluido” que aíslan al turista de la realidad social local, reforzando una visión exotizada y acrítica del territorio visitado.

5. Turismo y neocolonialismo

 

John Urry – The Tourist Gaze (1990)

 

Urry introduce el concepto de la mirada turística, una forma de poder simbólico mediante la cual los países centrales imponen expectativas estéticas y culturales a los territorios periféricos.

 

Hipótesis: El ocio organiza relaciones centro-periferia.

 

Ejemplo: Comunidades que adaptan su cultura, paisaje y prácticas sociales para satisfacer la mirada del visitante extranjero, subordinando su identidad a la demanda global.

 

6. Capitalismo global y acumulación por desposesión

 

David Harvey

Harvey expone de que forma el turismo viabiliza procesos de acumulación por desposesión: privatización del espacio público, expulsión de poblaciones y concentración del capital.

 

Tesis: El ocio es motor del despojo territorial.

 

Ejemplo: Proyectos turísticos que incrementan el valor del suelo y expulsan a residentes locales, mientras los beneficios se externalizan hacia corporaciones transnacionales.

 

7. Ocio y poder blando

 

Joseph Nye – Soft Power

El ocio, la cultura y el turismo operan como instrumentos de política exterior. Tales son los grandes eventos, parques temáticos y destinos icónicos proyectan, los cuales proyecta influencia y hegemonía cultural.

Ejemplo: Megaeventos como la Copa Mundial FIFA 2026 o los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 serían como plataformas de legitimación geopolítica y atracción de capital.

 

Los espacios establecidos como de descanso suelen ser considerados como territorios de sacrificios para otros.

De esa forma, el ocio reasigna el poder, reconsidera la soberanía, reacomoda identidades y agudiza desigualdades globales.

Contexto actual: turismo internacional (2025–2027)

Según ONU Turismo, el sector entra en una fase de reconfiguración y expansión selectiva:

  • ordenan el territorio,
  • atraen o desplazan poblaciones,
  • consolidan hegemonías culturales,
  • generan dependencia económica,
  • proyectan poder blando.

Idea central integradora:

Los espacios establecidos como de descanso suelen ser considerados como territorios de sacrificios para otros.

De esa forma, el ocio reasigna el poder, reconsidera la soberanía, reacomoda identidades y agudiza desigualdades globales.

 

Contexto actual: turismo internacional (2025–2027)

 

Según ONU Turismo, el sector entra en una fase de reconfiguración y expansión selectiva:

 

              Crecimiento previsto del 3 %–4 % en 2026, condicionado a la estabilidad geopolítica.

              Recuperación desigual: Asia-Pacífico acelera; Europa lidera; América Latina diversifica.

              Visados y conectividad aérea como herramientas de poder blando.

              Presiones por costos, inflación en servicios turísticos y búsqueda de valor por parte del viajero.

           Mayor regulación en destinos saturados y centralidad de la sostenibilidad territorial.

 

 

Este panorama confirma que el turismo no solo determina el volumen, sino también la capacidad de gestión, control e identidad territorial.

Por lo tanto, el ocio no es un paréntesis del sistema, sino una de sus infraestructuras fundamentales. El ocio, en su condición de práctica social, económica y simbólica, reproduce inequidades, organiza flujos de poder y crea territorios. En este marco, la geopolítica del ocio nos ayuda a entender que no son actos inocentes el viajar, el descansar y el hacer turismo; en realidad son procesos vinculados con estrategias de dominio cultural, conflictos territoriales e intereses económicos.

En el contexto del siglo XXI, el reto no es rechazar el turismo, sino despolitizar su naturalización y replantearlo como un instrumento de desarrollo equitativo, soberano y con conciencia cultural. Así es, donde el ocio opera como un recurso geopolítico: crea valor para aquellos que lo gestionan y consumen, y sacrificio para quienes lo mantienen a nivel territorial.